Más que vencedores.

Iglesia de Cristo en Constituyentes.

Más que vencedores.

Romanos 8:37.

Al fotógrafo de un noticiero nacional, se le asignó el tomar fotografías de un gran incendio forestal. Sin embargo, el humo en el lugar era tan denso, que le era imposible tomar buenas fotos. Por lo que, el fotógrafo, solicitó a la oficina central que alquilara un avión, y desde allí poder hacer buenas tomas del incendio. Bueno, la oficina llevó a cabo los arreglos correspondientes, y le dijeron que fuera inmediatamente a un aeropuerto cercano, donde lo estaría esperando el avión. Cuando llegó a toda prisa al aeropuerto, un avión calentaba en la pista. Muy de prisa se subió al avión, mientras gritaba, “¡Vamos! ¡Vamos!” El que estaba en el asiento del piloto, giró el avión contra el viento y pronto estuvieron en el aire. Desde allí se podía ver muy bien el incendio, y entonces, el fotógrafo gritó, “Vuela sobre el lado norte del incendio, y haz tres o cuatro pasadas a bajo nivel”. Y el piloto, sorprendido, preguntó, “¿Por qué?”. Bueno, dijo el fotógrafo, “Pues porque soy fotógrafo, y necesito tomar fotografías del incendio”. El piloto, asustado, le dijo, “Entonces, ¿No es usted mi instructor del vuelo?”. Allí tenemos en un avión, a uno que no es instructor de vuelo, y a otro que no es piloto. ¡Tremendo!

Así es exactamente como nos aparece la vida a veces, ¿verdad? A veces parece que quien conduce el avión no sabe adónde va, ni qué está haciendo. Pero, así es como nos parecen las cosas. Desde nuestro punto de vista, parece que nuestras vidas se meten en más líos de los que podemos imaginar. Pero, repito, así es como parecen las cosas.

Según la Biblia, los hijos de Dios son un pueblo perpetuamente victorioso. No siempre podemos verlo. No siempre lo sentimos. No siempre vivimos así, pero de todos modos es cierto.

El versículo que hoy tenemos ante nosotros ha traído consuelo y esperanza a los corazones de los hijos de Dios durante años. Nos recuerda que somos “más que vencedores” a pesar de cómo nos parezcan las cosas, o de cómo nos sintamos acerca de nuestras circunstancias. Hoy quiero dedicar tiempo a este versículo, porque los hechos revelados en él, nos recuerdan claramente que somos “más que vencedores”.

Es posible que hoy no me sienta como un conquistador. Es posible que sienta que mi vida está bajo el yugo de un piloto sin experiencia. Pero, independientemente de cómo nos sintamos, este versículo ofrece palabras de esperanza, paz y aliento a quienes se sientan desanimados, derrotados y abrumados por la vida. Les invito a echar un vistazo a este valioso versículo. Permitan que les muestre los hechos que aquí se revelan, y que nos enseñan que somos “más que vencedores”.

PORQUE NUESTRA CONQUISTA ES UNA REALIDAD.

Pablo usa la frase, “más que vencedores”. Esta frase es traducción de una sola palabra que aparece solo aquí en todo el Nuevo Testamento. De hecho, el comentarista Archibald Thomas Robertson, en su comentario al texto griego del Nuevo Testamento, dice que se trata de una palabra “tardía y rara”, y nos confirma que se trata de una palabra “compuesta”. Leyendo el Nuevo Testamento Griego de Scrivener, vemos que se trata de la palabra “ὑπερνικῶμεν”, compuesta por el prefijo “ὑπερ” (sobre) y el verbo “νικάω” (conquistar). La idea es que hemos conquistado de manera extraordinaria, somos “supervictoriosos”, habiendo obtenido una victoria completa y abrumadora. El erudito W. E. Vine, en su léxico de Palabra griegas del Nuevo Testamento, vierte el término como “hipervencedores”.

Entonces, esto es lo que la Biblia dice que somos, aunque no siempre es así como nos sentimos. La mayor parte del tiempo, la mayoría de los creyentes que conozco parecen estar abrumados por la vida.

Cuando Pablo escribe que “somos” superconquistadores, el tiempo, la voz y el modo verbal deben tomarse en cuenta. Pablo redacta esta palabra, usando el tiempo presente, voz activa y modo indicativo. Esto sugiera una condición vigente y viva. En otras palabras, Pablo describe una realidad. Los cristianos seguimos conquistando, seguimos obteniendo una victoria gloriosa e incomparable. Esto significa que, aun cuando todo en la vida esté en nuestra contra, eso no cambia la verdad con respecto a nuestra condición y posición en Cristo. Todo está en nuestra contra, todo está destruido en nuestras vidas, todo es ruina y desolación; pero la realidad es que somos más que vencedores estando en Cristo.

Independientemente de cómo nos parezcan las cosas, seguimos siendo más que vencedores. Ese es el claro testimonio de las Palabras de Dios.

  • 2 Corintios 2:14 – Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.
  • 1 Corintios 15:57 – Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Nuestra oración debe ser que aceptemos por fe las promesas de Dios con respecto a la victoria que tenemos en Jesús. Nuestra oración también debe ser que Dios nos ayude a vivir esa victoria todos los días, a pesar de cómo veamos las cosas o cómo nos sintamos acerca de nuestras circunstancias.

SOBRE MUCHOS ADVERSARIOS.

Pablo dice que somos más que vencedores, “en todas estas cosas”. La mayoría de nosotros tenemos la idea de que la victoria ocurre cuando vivimos vidas libres de dificultades, aflicciones y angustias. Pero, Pablo dice que la realidad es algo diferente. Pablo dice que somos más que vencedores, sobre una variedad de adversidades y opositores a nuestra fe.

Pablo dice, “estas cosas”, y esas cosas las podemos ver claramente en los versículos 33 al 35. ¿De qué cosas se trata? Ante qué cosas somos más que vencedores. Bueno, somos más que vencedores…

A pesar de los que nos acusan (v. 33). Somos victoriosos sobre todos aquellos que desafían nuestra relación con el Señor. Dios nos ha justificado, y nada jamás hará que cambie de opinión.

A pesar de quienes nos condenan (v. 34). Somos victoriosos sobre quienes declaran que somos indignos de ser cristianos. Pero, Jesucristo murió por nosotros y derramó su sangre para salvarnos, le pese a quien le pese. Él murió en la cruz por nosotros, y nadie puede deshacer lo que él ha hecho.

A pesar de quienes nos confunden (v. 35). En el mundo existen muchas circunstancias adversas a nuestra fe, y cada una de esas adversidades, buscan confundirnos a tal grado que perdamos nuestra esperanza de salvación. ¿Qué adversidades son esas?

  1. Tribulación. Ser apretado o estar bajo presión. Estos son los problemas comunes que enfrenta toda la gente (cf. Juan 16:33)
  2. Angustia. Literalmente significa estar en un lugar estrecho. Significa estar limitado por las propias circunstancias. Estar atrapado o sin salida. Muchos terminan con la muerte.
  3. Persecución. Es el sufrimiento infligido por tener una relación con Cristo.
  4. Hambruna. Falta de recursos necesarios, lo que bien puede ser resultado de la persecución.
  5. Desnudez. Falta de ropa adecuada. Estar en estado de indigencia. Esto también puede ser producto de la persecución.
  6. Peligro. La amenaza de un peligro inminente y terrible.
  7. Espada. La amenaza de asesinato. El frío y duro instrumento de muerte que envió a muchos creyentes a la eternidad.

Somos “más que vencedores”, no evitando estas cosas, sino triunfando sobre ellas por medio de Jesucristo. Nuestro dolor en nuestro sufrimiento es muy real, pero también lo es el propósito de Dios. Debemos recordar que el plan de Dios para nuestras vidas y el nuestro, rara vez son el mismo plan. Así que, estén conscientes del plan de Dios. Esto es lo que Él está haciendo:

  1. Él está refinando nuestras vidas: para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo (1 Pedro 1:7). Así como un joyero calienta el mineral para eliminar las impurezas, Dios usa las pruebas y aflicciones de la vida para deshacerse de las imperfecciones e impurezas de nuestra carne.
  2. Está rehaciendo nuestras vidas: Pablo dice que los santos han sido predestinadospara que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo(Romanos 8:29). Cuando Él termine con nosotros, seremos menos como nosotros mismos y más como Su Hijo, el Señor Jesucristo.
  3. Él está ocupado en realinear nuestras vidas (2 Corintios 12:7-11). Dios está obrando en nosotros para llevarnos al lugar donde la vida deja de estar alrededor de nosotros, y todo alrededor de Él y su voluntad para nosotros.

Este proceso es muy doloroso, pero es muy necesario para que Él sea glorificado en nosotros. Debemos recordar que Dios obtendrá más gloria de nuestras vidas cuando estemos purificados que si se nos permite vivir una vida tranquila. Esa verdad se puede ver en Job. Esa verdad también se puede ver en nosotros.

¿Cuándo oramos más? ¿Cuándo tiene más significado la Biblia para nosotros? ¿Cuándo es más probable que busquemos al Señor? La respuesta a todas esas preguntas es simple y universal. ¡Es más probable que hagamos estas cosas cuando más las necesitamos! Esa es simplemente la realidad, y es por eso que el Señor permite aflicciones (cf. Salmos 103:14). Así como se necesita tiempo, calor y presión para transformar el carbón en diamante, así se necesitan las mismas circunstancias para transformar pecadores en santos.

POR AQUEL QUE NOS AMÓ. 

Pablo nos dice que la única razón por la que somos victoriosos en esta vida es “por aquel que nos amó”. Nuestra victoria no está en nosotros mismos; ¡Nuestra victoria reside solo en Él!

Considere por un momento lo que merecemos (cf. Romanos 6:23; Ezequiel 18:4). Luego, piense por un momento en la naturaleza de su amor por nosotros (cf. Jeremías 33:3). Luego, deténgase y piense en lo que él hizo para demostrar su amor por nosotros (cf. Juan 3:16; Romanos 5:8).

El amor de Dios por sus hijos es tan vasto, tan profundo y de tan largo alcance que Dios quiere que sepamos que nada puede separarnos de su gran amor por nosotros.

Los versículos 38-39 son una explicación sobre la profundidad, amplitud, altura y longitud del amor de Dios por sus hijos. Pablo nos dice que ninguna de las cosas mencionadas en estos versículos, ninguna puede “separarnos”, o “apartarnos” del amor de Dios.

La palabra “podrá” del versículo 39, significa “tener poder”. Pero, Pablo dice que tales cosas no tienen ese poder. Son cosas muy temerosas y sumamente dolorosas; pero no tienen poder sobre el amor de Dios que por nosotros tiene.

Cuando pasamos por esas cosas, debemos tener la seguridad en nuestro corazón de que incluso los dolores, las tristezas y las aflicciones de la vida son evidencia del amor de Dios por nosotros.

Pablo conocía su parte de las pruebas y tormentos de la vida, 2 Corintios 11:23-28. Sin embargo, nos dice en Romanos 8:38: “estoy seguro”. Esa frase está en “tiempo perfecto”. Significa que Pablo está convencido y nada puede hacerle cambiar de opinión sobre el asunto. Él sabe que Dios sabe lo que está haciendo y que los santos pueden contar con el amor eterno e ilimitado de Jesucristo para superar cualquier cosa que enfrenten en esta vida. Esa fue la oración de Pablo por los creyentes en Éfeso, y es la voluntad de Dios para nosotros (cf. Efesios 3:16-21).

Entonces, somos “más que vencedores”, pero no tenemos que hacer nada para asegurar nuestra victoria. La victoria es nuestra, porque el Señor nos ama y nos promete que su amor es la garantía de nuestra victoria sobre todo lo que viene en nuestra contra. ¡Ojalá pudiéramos aprender a regocijarnos de quiénes somos en Él!

 CONCLUSIÓN.

¿Estamos seguros? Si somos salvos, entonces somos más que vencedores. No siempre siento esa verdad. No siempre vivo como si fuera verdad; pero la Biblia me asegura que lo soy.

Me interesa que esa verdad se haga realidad en nuestras vidas. Puede, pero debemos tomar a Dios en su Palabra y aprender a confiar en Él por fe, incluso cuando nada de lo que nos está sucediendo a nosotros parece respaldarlo. Al final, la victoria se reduce a la fe. O creo lo que dice la Biblia, o creo lo que mis ojos ven, mi mente piensa o lo que otros dicen.

Entonces, mis compañeros “superconquistadores”, ¿qué debemos hacer con esta información? Creo que debemos buscar el rostro del Señor y pedirle la fe para vivir como un “supervencedor” incluso cuando no nos guste ser lo que somos. Creo que debemos buscar Su ayuda para vivir en victoria, incluso cuando nos sentimos derrotados. ¡Creo que deberíamos simplemente tomar a Dios en Su Palabra y dejarle los detalles a Él!

Deja una respueta