El llamado del evangelio.

Iglesia de Cristo en Constituyentes.

El llamado del evangelio.

(2 Tesalonicenses 2:13-14). En nuestro primer mensaje, aprendimos que Dios respondió al pecado del hombre con el evangelio, diseñando así un plan para su salvación. También aprendimos que otra causa por la cual el evangelio llegó a existir, fue por causa de la iglesia. Dios, en su voluntad, quiso compartir de su gloria con cierta clase de gente, siendo esa clase todos y cada uno de los santos, aquellos que hemos sido comprados con la sangre de Cristo.

En nuestro segundo mensaje, aprendimos que el evangelio de Cristo, contiene hechos para creer, mandamientos para obedecer y promesas para recibir. El día de hoy, estaremos meditando sobre “El llamado del evangelio”.

NO ACONTECE SEGÚN LOS CRITERIOS DE LOS HOMBRES.

En el mundo religioso, existen muchas diferentes ideas en cuanto a cómo llama Dios a un individuo a la salvación. Algunos creen que Dios habla a través de una voz muy suave y apacible. Tal vez leyeron lo que ocurrió al profeta Elías en el primer libro de Reyes, 19:11-13, que dice, Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. 12Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. 13Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?

Otros creen que Dios llama a las personas por medio de “sueños” o “visiones”. Tal vez leyeron sobre la vida de José, y de cómo es que Dios, una y otra vez, le revelaba diversos acontecimientos sobre su vida y sobre la vida de otros, precisamente por “sueños” (cf. Génesis 35:7). Pero no solo conocía la voluntad de Dios a través de sus propios sueños, sino por los “sueños” que otros tenían. Cuando leemos al respecto, nos damos cuenta de que la palabra “sueño” aparece alrededor de 20 veces en gran parte de la vida de José. Y sobre las “visiones”, en Génesis 46:2, dice, Y habló Dios a Israel en visiones de noche, y dijo: Jacob, Jacob. Y él respondió: Heme aquí.

Algunos otros creen que Dios llama a través de ciertas experiencias especiales en su vida. Interpretan que ciertas enfermedades, accidentes, desastres naturaleza, guerras, etc., son medios por los cuales Dios les llama.

Ahora, no quiero decir que Dios no llama hoy. Es un hecho, y estoy absolutamente convencido de que Dios sigue llamando hoy en día. Por tanto, la cuestión no es si Dios llama hoy o no, más bien, la pregunta importante es, ¿cómo llama Dios? ¿Lo hace a través de sueños, o visiones, o voces, o experiencias especiales en la vida? La respuesta la encontramos en Hebreos 1:1-2, donde dice que Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, 2en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo. Aquí dice que Dios, en otro tiempo, habló muchas veces y de muchas maneras para revelar su voluntad a los hombres. Sin embargo, “en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo”, la culminación de la revelación de la voluntad de Dios fue traída por medio de Jesucristo.

Hebreos no está diciendo que hoy en día Cristo nos habla directamente con su propia voz, más bien, está diciendo que todo lo que Dios quiso comunicar por última vez, todo ha sido revelado por medio de Jesucristo.  Esto se confirma en Mateo 17:5, que dice, Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd. En el pasado, por medio de sueños, visiones y experiencias especiales Dios habló a los hombres para revelar su voluntad, pero hoy en día, la culminación de esa revelación que debemos oír, es la que Jesucristo vino a entregar.

Durante su ministerio, Jesús dijo a sus apóstoles, “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber”. (Juan 16:12-15). Fue así que los santos hombres de Dios, escribieron la revelación que Jesucristo les dio a través de la obra del Espíritu Santo.

La Biblia dice en 2 Pedro 1:19-20, “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

Dios habló muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo, pero hoy, por medio de su Hijo Jesucristo y a través de la obra del Espíritu Santo, tenemos las Escrituras para oír el llamado de Dios, el llamado del evangelio.

Esto es exactamente lo que dice Romanos 10:17, Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. Entonces, aunque muchas personas dicen creer en Dios por haber escuchado algo, o por haber visto algo, o por haber experimentado algo, esa fe nunca será correcta, porque no es producto de la Palabra de Dios, sino del corazón o de la imaginación de los hombres. La fe correcta no proviene del corazón del hombre, ni tampoco de experiencias especiales o de accidentes, o de sueños y supuestas revelaciones, sino de la palabra de Dios, de las Sagradas Escrituras. El llamado del evangelio no acontece según los criterios de los hombres.

ES POR OÍR LA PALABRA DE DIOS.

Dado que el llamado del evangelio es por oír la palabra de Dios, esto implica el estudio cuidadoso y diligente de las Escrituras. Es por esa razón que en 2 Timoteo 2:15, leemos la exhortación que dice, “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. Cada persona que desea conocer la voluntad de Dios para su salvación, debe “escudriñar las Escrituras” (Juan 5:39). No basta con leerla ocasionalmente, sino escudriñarlas, estudiarlas, meditarlas y ponerlas por obra.

Si usted quiere tener vida eterna, necesita leer lo que dicen las Escrituras al respecto. En Juan 20:30-31, Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre. ¿Lo ve? Allí está uno de los propósitos de las Escrituras. Usted las lee o las oye, y entonces puede hacer aquello que el evangelio demanda para que usted reciba el perdón de sus pecados y sea salvo.

El Nuevo Testamento muestra que, efectivamente, las personas fueron llamadas por el evangelio, cuando oyeron la predicación de las Escrituras. Es cierto que en el Nuevo Testamento vemos algunos eventos excepcionales, donde los ángeles mismos guiaron a los predicadores para predicar el evangelio, pero jamás leemos que los ángeles mismos les hayan dicho a los hombres cómo ser salvos.

En Hechos 8:26, dice, Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto. El ángel dio instrucciones precisas a este predicador llamado Felipe, diciéndole qué hacer y a dónde ir, para que finalmente se encontrará con un etíope, y así le predicase el evangelio. Pero, ¿por qué este ángel no le dijo directamente al etíope lo que tenía que hacer para ser salvo? Porque la voluntad de Dios es que los hombres sean salvos por el evangelio, pues el evangelio es el poder de Dios para la salvación (Romanos 1:16).

En el versículo 29, leemos, Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro. ¿Por qué fue el Espíritu Santo mismo a decir al africano sobre lo que tenía que hacer para su salvación? Más bien, el Espíritu Santo quiso que Felipe le predicara el evangelio, porque Dios quiere que los hombres sean salvos por el evangelio. Y así fue como sucedió, pues, luego de leer una porción de las Escrituras, Felipe la anunció el evangelio de Jesús (v. 30-35).

Es cierto que en Hechos 10 leemos de un hombre llamado Cornelio que, no siendo cristiano, tuvo una visión. Dice en el versículo 3, Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. Sin embargo, y a pesar de haber experimentado estos sucesos excepcionales, es interesante que en esas visiones jamás se le dijo lo que tenía que hacer para ser salvo, sino hasta que oyó la predicación en boca del apóstol Pedro (cf. Hechos 10:34-43).

SUCEDE CUANDO SE PREDICAN LAS ESCRITURAS.

El llamado del evangelio sucede cuando se predican les Escrituras. Jesús dijo a sus apóstoles, Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura (Marcos 16:15), y ellos, en cumplimiento de esa comisión, usaron las Escrituras para predicar el evangelio.

Cuando el apóstol Pedro predicó el evangelio en Hechos 2, usó las Escrituras para fundamentar su mensaje. Pedro citó del libro de Joel, y de los Salmos, e hizo referencia a los eventos relativos al complot, arresto y crucifixión de Cristo por parte de los judíos y los romanos, todo lo cual está registrado en las Escrituras que conocemos como los cuatro evangelios (cf. Hechos 2:23; Mateo 27:35; Marcos 15:24; Lucas 23:33; Juan 19:18.).

Después, cuando predicó el evangelio en Hechos 3, Pedro hizo referencia a las Escrituras, particularmente Deuteronomio y Génesis, aunque también recordó los hechos sobre el arresto de Jesús, todo lo cual posteriormente fue escrito en los cuatro evangelios (cf. Hechos 3:14; Mateo 27:15-23; Marcos 15:6-14; Lucas 23:13-23; Juan 19:12-15).

Y así, podemos analizar cada una de las veces en que los obreros del Señor predicaron el evangelio, y siempre los veremos usar las Escrituras. A los corintios, en su primera carta, capítulo 15, versículo 1, Pablo les declaró el evangelio que os he predicado”, indicando en los versículos 3 y 4, que les había enseñado Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras.

CONCLUSIÓN.

¿Fue usted llamado por el evangelio? ¿Qué le enseñaron para su salvación? El evangelio dice que Cristo, el Hijo de Dios, murió por usted en la cruz, para hacer posible el perdón de sus pecados. Por tanto, usted debe creer de todo corazón que Jesucristo es el Hijo de Dios, arrepentirse de sus pecados, confesar con su boca que cree en Jesús como el Hijo de Dios y ser bautizado para el perdón de sus pecados (cf. Juan 20:30-31; Lucas 24:47; Hechos 8:37; Marcos 16:16; Hechos 2:38).

Deja una respueta