¿Estás «allí»?

Iglesia de Cristo en Constituyentes.

¿Estás «allí»?

1 Reyes 17:1-7. Elías es sacado de la oscuridad y puesto al frente y al centro del escenario de la historia. Dios toma a un hombre que no es absolutamente nadie y lo usa para sacudir el trono y la nación de Israel. Israel estaba dominado por la adoración pagana del dios fenicio, Baal. Este era el dios de la fertilidad. Cuando el sol se eleva hacia el cielo, sus seguidores creyeron que estaban viendo su rostro. Cuando los fuertes truenos se escuchaban en el cielo, sus seguidores creyeron que estaban a punto de recibir las bendiciones de Baal en forma de lluvia para la tierra. La adoración a Baal era una orgía sensual y perversa de la carne, y Dios lo odiaba hasta la médula. Cuando Dios permitió que Elías se presentara ante el rey Acab y dijera con valentía que no llovería, ¡fue un desafío divino! Por cierto, era la esposa de Acab, Jezabel, quien estaba promoviendo la adoración a Baal entre el pueblo de Israel. Sin embargo, cuando se emitió este desafío, Dios le estaba diciendo a Israel: “Te enseñaré quién es realmente Dios. Es Jehová y lo probaré cortando la lluvia y no hay nada que tú, ni tu dios puedan hacer al respecto.

Tan pronto como Elías se presenta ante el rey y lanza el desafío de Dios, se le dice inmediatamente que se esconda junto al arroyo de Querit. La palabra Querit significa “cortar”. Dios le dice a Elías que tan pronto como lo puso ante los hombres, lo quitará de la vista con la misma rapidez.

Según el versículo 4, Dios tiene planes para Elías cuando llegue «allí«. Después de estar en Querit por un tiempo, la Biblia nos dice que el arroyo de agua en ese lugar se secó. Luego, se le dice a Elías que vaya a Sarepta, que, dicho sea de paso, está en los viejos terrenos de Jezabel. Dios le promete al profeta que Él ha hecho arreglos para que las necesidades de Elías sean satisfechas «allí« también. Cuando Elías llegue al arroyo y cuando llegue a la casa de la viuda, estará “allí”. Entonces, cuando esté «allí«, tendrá la seguridad de las bendiciones y la provisión del Señor.

Esta mañana, mi estimado hermano, quiero hacerle esta pregunta: ¿Está usted allí? Pero, ¿dónde? Dirá usted. Yo le respondería que:

  • Para Elías, el “allí”, es donde está un arroyo y la casa de una viuda.
  • Para Noé, el “allí” está en un arca.
  • Para Daniel, el “allí” está en su habitación donde haría oración, la cual conduce al foso de los leones.
  • Para los tres jóvenes hebreos, el allí está dentro de un horno de fuego.
  • Para Rut, el allí está en un campo que le debía Booz.
  • Para David, el “allí” estaba en el trono de Israel.
  • Para Pablo, el “allí” estaba en una celda.
  • Para Jesús, el “allí” estaba en una cruz.

En otras palabras, el “allí” es ese lugar en su vida, en el que se encuentra donde Dios le ha colocado. “Allí” está su perfecta voluntad para su vida. Cuando llegue «allí«, ¡lo sabrá! Cuando no estés “allí”, ¡también lo sabrá!

Cuando lleguemos “allí”, encontraremos algunas cosas sobre ese lugar. De este gran capítulo, quiero señalar algunas verdades sobre ese lugar llamado “allí”. Quiero preguntarle de nuevo: “¿Estás allí?” Si no es así, quiero animarle a encontrar “allí”, llegar a “allí” y permanecer “allí”. Miremos juntos lo que la Biblia nos enseña acerca de estar “allí”.

“ALLÍ” ES UN LUGAR CON PROMESAS CUMPLIDAS.

 Dice 1 Reyes 17:4, 9, “Beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer… Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente”.

Dios le prometió a Elías que los cuervos lo alimentarían “allí”, junto a ese arroyo. También Dios le dice a Elías que, “allí”, en Sarepta, se le ha ordenado a una viuda que lo sustente. Por eso, cuando Elías fue “allí”, tal como el Señor se lo había ordenado, se dio cuenta de que el Señor era tan seguro y bueno como su misma palabra.

Mis hermanos, cuando lleguemos “allí”, descubriremos que Dios siempre hace lo que promete. Él es un Dios que siempre cumple sus promesas. Abraham estuvo plenamente convencido de que Dios cumpliría su promesa de darle descendencia, a pesar de ser un hombre viejo y estar su mujer estéril. Sobre esto, dice Romanos 4:21, que Abraham estaba “plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido”. Nosotros debemos tener esa misma convicción. Nosotros tenemos la promesa y el juramento de Dios, por lo que es imposible que Dios mienta (Hebreos 6:17-18).

Dios es tan seguro y bueno como su Palabra. En el Salmo 138:2, dice, “Me postraré hacia tu santo templo, y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas. Por tanto, él cumplirá todas y cada una de sus promesas, y lo hará cuando estemos “allí”. Y, de hecho, todos los que hemos llegado “allí”, hace mucho que hemos comprobado que Dios “es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos” (Efesios 3:20). Así que, los que estamos “allí”, sin duda alguna veremos lo que no pueden ver quienes no están “allí”. Quienes estamos “allí” estamos en una condición de dependencia de Dios, y es una dependencia que va más allá que la que tiene el resto de la humanidad que todavía no está “allí”.

Elías es uno que puede dar testimonio de que Dios, así como entrega grandes y benditas promesas, también las cumple. Elías experimentó el cuidado de Dios, así como Dios se lo había prometido. Dios lo cuidó, Dios lo sustentó exactamente cuando Elías estuvo en el lugar que Dios le había dicho que estuviera. Allí es un lugar de promesas cumplidas.

“ALLÍ” ES UN LUGAR DE PROVISIÓN.

Dice 1 Reyes 17:6, 15-16, “Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne por la tarde; y bebía del arroyo… Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días. Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías”.

Cuando Elías llegó «allí«, los cuervos volaron justo a tiempo todas las mañanas y todas las tardes con la comida necesaria para Elías. Más adelante, cuando llegó a la casa de la viuda, vio al Señor suspender las mismas leyes de la naturaleza para satisfacer sus necesidades y las necesidades de la familia de la viuda.

Mis hermanos, cuando lleguemos “allí”, nos daremos cuenta de que el Dios que promete, es también el Dios que puede llevar a cabo todo lo que ha dicho. Él sabe cómo y cuándo satisfacer nuestras necesidades (cfr. Mateo 6:25-33; Filipenses 4:19). Mis hermanos, Dios propone, y Dios dispone.

“ALLÍ” ES UN LUGAR DE PROVIDENCIA.

Dice 1 Reyes 17:4, 9, “Beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer… Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente”.

Cuando llegó “allí”, se le recordó a Elías que Dios es un Dios que obra en ambos extremos del tiempo. Note en los versículos 4 y 9 que, antes de que Dios le ordenara al profeta que fuera a Querit o a Sarepta, ¡Él ya había mandado a los cuervos y ordenado a la viuda! En otras palabras, antes de que hubiera una necesidad en la vida de Elías, ¡Dios ya se había ocupado de suplir esa necesidad!

¡Aquellos que van con Dios y encuentran su “allí” pronto llegan a comprender que están sirviendo a un Dios que no está limitado por los límites del tiempo y el espacio! ¡Él trasciende ambos! ¡Su mañana es Suyo ahora mismo y todo lo que suceda en su vida es el resultado de su planificación avanzada! ¡No hay accidentes! ¡No hay coincidencias! Solo existe la providencia de Dios llevando a cabo Su plan y Su voluntad en las vidas de Sus hijos. Si logramos entender y creer esto, ¡nos cambiaría para siempre! ¡Porque se nos recordará que nuestras necesidades, sean las que sean, son simplemente la evidencia del suministro de Dios en espera! Cuando surge una necesidad en su vida o en la mía, si estamos “allí”, ¡Solo significa que Dios ha escrito el cheque! ¡Estamos bajo su perfecto control! Dios nunca es sorprendido. Dios nunca es tomado por sorpresa. Nunca veremos a Dios rascándose la cabeza diciendo: «Válgame, ¡no lo vi venir! ¡Dios nunca tiene que cambiar al «Plan B»! De hecho, ¡Dios no tiene plan B! Uno pudiera pensar que Dios necesitó un plan b cuando los tres jóvenes estaban a un paso del horno de fuego, o mientras Daniel está descendiendo al foso de los leones, o cuando Lázaro murió y estaba su carne putrefacta en la tumba. O incluso, cuando Jesús fue sentenciado para ir a la cruz. Pero, reitero, Dios no tiene, ni necesita un plan b.

“ALLÍ” ES UN LUGAR DE PODER.

Dice 1 Reyes 17:9, 15-16, 22, “Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente… Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días. Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías… Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él, y revivió”.

Debido a que Elías estaba “allí”, pudo ver a los cuervos trayendo su carne y pan. Llegó a ver que, durante varios meses, el barril de harina y la vasija de aceite que abastecía a la viuda no se agotaban. Pudo ver al Señor resucitar a un niño muerto. Él pudo ver cosas que nunca habían sucedido antes. Llegó a ver el poder de Dios manifestado ante sus propios ojos, todo porque él estaba «allí«.

Cuando lleguemos “allí” y permanezcamos “allí”, estaremos en condiciones de ver Su poder manifestado en nuestras vidas también. Muchas personas viven toda su vida afirmando que creen en Dios, y nunca experimentan su poder manifestado. ¿Por qué? Porque nunca llegan a estar «allí«. Estar “allí” a veces lo colocará en una situación que está fuera de su control. Pero, le recuerdo que cuando la vida está fuera de tu control, ¡está bien mientras esté dentro de la voluntad de Dios! Aquellos que hemos estado “allí”, podemos decir que el poder de Dios es parte de nuestra experiencia en la vida. Ante esto, debo recordarles que, independientemente de lo que se enfrente en la vida, Dios tiene el poder para cuidarnos en esa situación. Recuerden, nuestro Señor dijo, “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” (Mateo 28:18). Por eso, debemos repetir las mismas palabras de María, cuando dijo, “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra” (Lucas 1:38). Lograr estar “allí” puede asustarlos, porque puede pensar que no tiene la capacidad para manejar su vida desde “allí”. ¿Y sabe qué? Tiene toda la razón. Nadie que está “allí” puede manejar su vida a su antojo. Sin embargo, ¡Dios puede hacerlo!

“ALLÍ” ES UN LUGAR DE PROTECCIÓN.

Dice 1 Reyes 17:3, 9, Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que está frente al Jordán… Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente.

Mis hermanos, Elías era un hombre buscado por la ley de su tiempo. El capítulo 18 nos muestra a Acab buscando a Elías por todas partes. Esto lo sabemos, por las palabras del mismo Abdías, mayordomo de Acab, en 1 Reyes 18:10-11, “Vive Jehová tu Dios, que no ha habido nación ni reino adonde mi señor no haya enviado a buscarte, y todos han respondido: No está aquí; y a reinos y a naciones él ha hecho jurar que no te han hallado. ¿Y ahora tú dices: Ve, di a tu amo: Aquí está Elías?”. Elías era un hombre buscado, pero, debido a que Elías estaba «allí«, estaba en un lugar de seguridad y protección divina. Incluso en Sarepta, que representaba el patio trasero de Jezabel, Elías estaba tan seguro como un bebé en su cama. ¿Por qué? Porque Él estaba “allí”, y “allí”, estaba bajo protección divina.

Mis hermanos, el lugar más seguro en que podemos estar, es “allí”. El centro de la voluntad de Dios es donde debemos encontrarnos. ¿Por qué? Porque nada puede tocarnos mientras estemos “allí”. Estamos a salvo en su voluntad. Él sabe cómo protegernos, sin importar lo que enfrentemos, o las amenazas que existen en la vida. El Salmista dijo, “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando” (Salmo 23:4-5).

Algunas personas se niegan a confiar en el Señor. Creen que él busca lastimarlos, o que, de alguna manera, él no podrá cuidarlos realmente. Pero, les puedo decir con toda certeza que, en verdad él puede cuidar de ustedes mejor de lo que usted puede cuidarse a sí mismo. Usted puede confiar en él, pues cuidarle es una de sus prioridades.

“ALLÍ” ES UN LUGAR DE PRIVILEGIOS.

En 1 Reyes 17:9, 15-16, 22, “Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente… Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días. Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías… Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él, y revivió”.

Al estar “allí”, Elías aprendió más sobre Dios y Su poder de lo que podría haberlo hecho en cualquier otro lugar. Estar “allí” sin duda fue difícil, pero, cualquier paso de fe lo es. Pero, a pesar de ser difícil, es el mejor lugar donde pudo haber estado, dado que recibió la oportunidad de ver a Dios obrar y ver a Dios hacer las cosas de primera mano.

El camino de Dios para nuestras vidas puede llevarnos a través de aguas traicioneras, pero hasta que vayamos con Dios y lo veamos hacer lo imposible en nuestras vidas, entonces veremos lo que él puede hacer por nosotros. María, Marta, Moisés, David, Noé, los discípulos en la tormenta, los tres jóvenes hebreos, Daniel, entre otros, jamás hubieran sabido lo que Dios podía hacer, a menos que primero hubieran enfrentado las pruebas de la fe y se hubieran mantenido “allí”. Por eso, “allí” es un lugar de grandes privilegios.

CONCLUSIÓN.

¿Estás «ahí«? ¿Hemos llegado a ese lugar en el que podemos decir honestamente, estoy en la voluntad de Dios? ¿Hemos llegado a donde él quiere que estemos? Si es así, le exhorto a que se quede allí. Cuando Elías llegó a Querit, dice la Biblia que él “vivió” allí (1 Reyes 17:5).  Entonces, Elías se fue allí, para quedarse allí; y estuvo allí hasta que llegó la orden de ir a otro lugar. Entonces, si usted está allí, quédese allí.

Pero, si usted nunca ha llegado “allí”, y sabe que de alguna manera se está perdiendo lo mejor de Dios para usted, precisamente por no estar “allí”, le invito a que venga al Señor, que se presente a él, se entregue a él, para que, a partir de ese momento, usted se quede donde Dios quiere que usted esté.

Por otro lado, es lamentable que muchos de los que dicen haberse entregado al Señor, no puedan dar testimonio de la gloria y el poder de Dios manifestado en sus vidas. Tal vez se preguntan alguna vez, por qué no ven al Señor obrar en sus vidas con poder y gloria. Bueno, eso no es ningún misterio. Tampoco es un secreto experimentar el poder y la gloria del Señor en su vida. Todo lo que necesita es estar “allí”, y quedarse “allí”, es decir, dentro de la voluntad de Dios. ¿Estás allí?

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